Ermita de San José

 

«...Situada en el paseo Cervantes al Suroeste de la población. Está asentada, posiblemente, sobre la antigua mezquita de Atzaneta, que formaba parte de un grupo de casas o alquería. En el siglo XVII, con el crecimiento de Pego, se integraría en el núcleo urbano y se convertiría en el centro religioso de este barrio. Aunque el edificio original se construyó en 1677, lo que vemos ahora data de principios del siglo XX...». (1)

 

«...Es un edificio adosado pero dejando libre la fachada y el costado derecho. La obra es de mampostería con contrafuertes internos y cubierta a dos aguas. La fachada es rectangular, casi cuadrada en la que destacan: la puerta con arco escarzano, enmarcada con fajón liso, retablo cerámico alusivo al titular y ventana en arco de medio punto que da luz al coro y a la iglesia. La planta es de nave única rectangular y mide 30,65 por 9,57 metros. Los contrafuertes internos determinan capillas a los lados y estando perforados facilitan la deambulación. A los pies tiene coro y a la cabecera el presbiterio elevado tres escalones y con retablo neoclásico entre dos pequeñas estancias, una de las cuales es la sacristía...». (2)

 

«...No sería descabellado pensar que la ermita de San José se levantó sobre el solar que ocupaba la mezquita de la alquería de Atzeneta, la cual aún existía a finales del siglo XV y estaba muy cerca de la fuente del pueblo. Tras la expulsión de los moriscos la alquería fue repoblada por cristianos y se convirtió en un lugar dependiente de Pego, pero en poco tiempo, debido al crecimiento urbano, se anexionó a la ciudad como un barrio.

 

En 1640 los vecinos de Atzeneta pidieron al Consejo poder construir, pagándolo ellos, una ermita dedicada a San Francisco. Sin embargo, el proyecto quedó en suspenso hasta que el 22 de marzo de 1673 en que el Consejo municipal decidió que a la ermita de San José se le cambiaba ahora la advocación y se hiciera en el Pla de la Font, de la misma forma y manera que la de San Antonio Abad.

 

Pero la obra no iba adelante seguramente porque al mismo tiempo se estaba trabajando en la iglesia, reconstruyéndose el techo, y también porque se emprendía la restauración del retablo mayor de la iglesia parroquial, obra de Gaspar Asensi.

 

La fiesta de San José sabemos que ya se celebraba en 1674 y que el padre guardián del convento de Pego se negó a predicar el sermón al santo si no se le pagaba nada. El 3 de diciembre de 1674 el Consejo determinó que se celebrara como era en San José por mucho que le deben, el día después de San Roque.

 

Por lo tanto, suponemos que la obra de la ermita comenzó en 1673 y que se acabó de construir en 1677 con la obra del tejado. Hay noticias que nos dicen que al lado de donde hoy está ubicada la ermita de San José existía la fábrica de ladrillos del pueblo y que al empezar la obra se trasladó más arriba de donde estaba.

 

La ermita es de nave única que acaba en un pequeño altar. La fachada es casi cuadrangular sin mucho decoración en la puerta. Destaca en la fachada la solución del aparato de obra que guarda la campana, muy parecido al de las otras ermitas de la población. Arriba de la puerta hay un panel cerámico de San José, colmatado con una ventana de pobres soluciones, con arco de medio punto alargado. El modelo constructivo de la fachada parece ser producto de la reconstrucción de principios del siglo XIX, ya que la simetría no va acorde a la manera constructiva de las ermitas rurales. Por ello, la espadaña que alberga la campana parece ser del edificio original, mientras que la fachada es muy posterior. Podemos constatarlo con el mismo techo, a dos aguas, lo que no explica la rectitud de la fachada, que originariamente tendría líneas mucho más angulosas, de estilo colonial, como en el resto de ermitas de los pueblos, y en general con la tipología constructiva de las ermitas valencianas.

 

Su interior también es posterior, muy pobre de soluciones artísticas. Sólo vemos algunas capillas laterales, todas ellas añadidas con posterioridad. Poca ornamentación debido a la secularización del arte a principios de siglo, convirtiéndose la ermita en un lugar mucho más popular y poco artístico.

 

A principios del siglo XIX, la ermita de San José sirvió de escuela de niños igual que la ermita de San Miguel.

 

Actualmente ha sufrido una importante intervención de restauración del techo, a instancias del rector Jose Daniel García Mejías, lo que ha sacado a la luz elementos originales de gran belleza...». (3)

 

 (1) Excmo. Ajuntament de Pego.

(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

(3) Joan Miquel Almeda, Ángel Talens OFM y María José Berenguer. Espais d’espiritualitat: Les ermites de Pego. Ajuntament de Pego, 2017.



 

Manolo Serrano, 27/06/2011

 

Manolo Serrano, 27/06/2011

 

Manolo Serrano, 27/06/2011

 

Última actualización: 25/08/2020

 

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