Convento e Iglesia de la Merced

 

«En Orihuela fue donde los mercedarios consiguieron un mayor arraigo, tanto social como temporal en los siglos medievales. Se desconoce la fecha exacta de la fundación del convento, que se hace remontar a 1256, atribuyéndoselo al propio Jaime I, mientras que para otros autores fue en 1243, 1249, 1265, etc. Lo cierto es que en la documentación coetánea no hay noticias sobre este convento, por lo que Vilar (1) piensa que su instalación debió producirse tras la incorporación de la villa a la Corona de Aragón con Jaime II (L. Fullana Mira, Historia de la villa y condado de Cocentaina), localizándose su primitivo emplazamiento en las afueras de la villa, en el Ravalet, junto a la acequia de Almoradí, donde después se asentaron las monjas franciscanas de San Juan. Parece que primero llegaron dos frailes con recomendación real y recibieron del Consell un solar en el Ravalet y dinero para comenzar la construcción del edificio.

 

La guerra con Castilla a mediados del Trescientos ocasionó la ruina del convento, al ser utilizado por los castellanos como baluarte frente a las murallas de Orihuela. En 1377, los frailes solicitaron una indemnización al Consell, que les fue denegada.

 

Cronistas e historiadores de Orihuela han venido repitiendo tradicionalmente, desde Bellot (2) a Vilar (1), que la ruinosa situación del convento y el riesgo de correrías de los granadinos en busca de cautivos hizo que Pere Roca, valedor de los frailes y miembro de una notable familia de la oligarquía local, los trasladara al interior de la ciudad, y el 15 de febrero de 1377 les cedió unas casas que tenía junto a la muralla, cerca de la puerta de Elche (J. Bta. Vilar, Orihuela en los siglos XIV y XV).

 

Pronto surgieron diferencias con el Consell porque se habían instalado sin su permiso y no respetaron los límites de la propiedad cedida, tapiando un callejón de muralla que llevaba a la torre de Navaflor. Roca defendió a los frailes y garantizó que derruiría la tapia y el convento si era perjudicial para la defensa de la villa en caso de guerra.

 

La realidad de los documentos es diferente y sabemos que en junio de 1371 el nuevo convento de mercedarios ya funcionaba intramuros de Orihuela. En efecto, el comendador y los frailes habían comprado un albergue semiderruido y unos patios donde edificaron el monasterio, en el que, con permiso del obispo de Cartagena, construyeron una iglesia (comendator et fratres eiusdem Ordinis et conventus intus menia dicte ville quedam de eorum peccunia emerínt hospicia et patis, ín quibus eorum de novo hedificarunt monasterio, in quo de volúntate episcopi Cartagenie ecclesiam construxerunt...).

 

La popularidad de los mercedarios siempre fue alta en Orihuela, lo que les atrajo los celos y la envidia del clero secular local, quienes ese año se dedicaron a difamarlos, atribuyéndoles extraños crímenes, lo que obligó a intervenir al obispo murciano, que, haciéndose eco de la calumnias los llevó presos a Cartagena, donde los tuvo encadenados en la cárcel. El maestre de la Orden notificó la afrenta a Pedro IV, que, como protector de la Orden, mostró su asombro al prelado por tales afrentas, solicitando la puesta en libertad de los frailes.

 

Más tarde, el 20 de noviembre de 1376, el Consell quiso obligarles a contribuir en los gastos de la ciudad por el nuevo convento, pero el rey se lo impidió. Por tanto, como se ve, la nota característica de los mercedarios en Orihuela sería la tensión; con el clero local, porque se ganaba el fervor y el favor de los fieles con sus dádivas y legados piadosos en detrimento de las parroquias de la villa; con el Consell por su altanería, sus abusos e irregularidades constructivas y sus exenciones fiscales. Y ello se mantuvo en el resto del periodo medieval. Ya en 1387, el comendador de Orihuela, Francesc Plá, tuvo que enfrentarse a las ofensas que se infringían a los frailes por los curas locales, a causa de las misas y de otros oficios religiosos.

 

En el siglo XV hay que registrar la oposición del Consell a que hubiera forasteros frente al convento, o la oposición en 1470 del cabildo colegial a que los mercedarios impartieran bendiciones post partum o recibieran ofrendas de las recién paridas, testimonio de que el establecimiento religioso se había convertido en un centro de devoción popular.

 

El convento mercedario fue fiel colaborador de la monarquía, que era la que garantizaba sus privilegios, su protectora, y en 1390 ayudó a Juan I con 15 carros de trigo y cebada, y en 1396 con otros 29 carros de grano a Martín el Humano para la guerra contra el conde de Foix.

 

Hecho notable en sus anales fue albergar en 1410 los muros del convento al notable predicador Fray Vicente Ferrer, que visitó la villa ese año, acompañado del mercedario fray Gilabert Jofré.» (3)

 

Según Pascual Madoz (4): “...El de Ntra. Sra. de la Merced está sit. en el arrabal de San Juan en las calles llamadas del Valle y Hostalets, en uno de los sitios mas bellos y concurridos de la c.: no consta su fundacion, pero en 1452 asistió el comendador al consejo general de ciudadanos de que se hablo en el conv. de San Agustin; aunque se asegura, que entonces moraban estos frailes en la orilla del mar y punto llamado de San Ginés, donde aun existe el conv. y una dilatada heredad propia de dicha comunidad. Esta se propuso renovar el actual y principió la obra por la fachada de los Hostalets que quedó concluida, y se halla hoy ocupada por las oficinas de Amortizacion; lo restante lo habitan varias familias. Su igl. aunque hermosa y muy capaz se encuentra hoy desmantelada y reducida á almacen de maderas: seria muy conveniente habilitarla para celebrar misa y otras funciones, pues su situación en el centro de la c., su antigüedad venerable, y la particular devocion del vecindario, asi lo recomiendan”.

 

«Edificio gótico reformado en estilo neoclásico en el siglo XVIII. La antigua iglesia de la Merced, parte del antiguo convento mercedario del siglo XV, tras el hundimiento de su cúpula en 1980 y el derribo del resto del templo, se ha transformado en Museo de Semana Santa desde 1988, y cobija los pasos y tronos de tan populosa festividad.

 

En un principio se construyó un edificio gótico, pero en el siglo XVIII se reformó junto a otros grandes conventos como el de los agustinos. Su actual fachada es neoclásica con frontones. Posee una gran portada adintelada, coronada con el escudo de la Orden.

 

Su puerta lateral fue primitivamente gótica, como la magnífica talla del siglo XIV de Ntra. Sra. de las Mercedes que preside el Museo con restos de policromía.

 

El convento fue objeto de la ley de desamortización de 1835, pasando a ser de propiedad particular y la iglesia sería adquirida por Luís Roca de Togores que la donaría al Cabildo de la Catedral de Orihuela. El claustro del convento fue anexionado en el año 1942 a la Santa Iglesia Catedral de Orihuela.» (5)

 

(1) Juan Bautista Vilar.

(2) Mosen Pedro Bellot.

(3) José Hinojosa Montalvo. Ermitas, Conventos y Cofradías en tierras de Alicante durante la Edad Media. Alicante, 1990.

(4) Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar.

(5) enorihuela.com

 

 

Manolo Serrano, 15/04/2013

 

Manolo Serrano, 15/04/2013

 

Manolo Serrano, 15/04/2013 

 

Manolo Serrano, 15/04/2013 

 

Manolo Serrano, 15/04/2013 

 

Manolo Serrano, 15/04/2013

 

   

Manolo Serrano, 15/04/2013                                                                    Manolo Serrano, 15/04/2013

 

   

Reconstrucción de la torre, 1911. Colección Javier Sánchez Portas. Retablo del altar mayor de la iglesia de la Merced antes de la Guerra Civil. Colección Sánchez Portas

 

   

Iglesia de la Merced con la cúpula desplomada, ca. 1980. Colección Javier Sánchez Portas.     Interior del templo, ca. 1980. Colección Javier Sánchez Portas.

 

Última actualización: 29/05/2017

 

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