Ermita de San Crispín (Carrús)

 

Desde tiempos de la Reconquista por parte del Rey Jaime I, el término municipal de Elche se divide en partidas rurales, sus límites y número han ido variando con el paso de los años. Actualmente, el Campo de Elche se divide en treinta partidas, éstas a su vez se dividen en polígonos numerados que ayudan a situar las parcelas y viviendas de sus habitantes. Algunas de las partidas contienen un núcleo urbano principal al que se le llama pedanía, otras, por el contrario, solamente disponen de urbanizaciones o asentamientos mucho menos poblados.

 

La partida de Carrús se sitúa al Noroeste del casco urbano en el tramo final de la Sierra de Crevillente. Su terreno es bastante montañoso y lo recorren numerosos valles y algunos barrancos, como el Barranco de los Arcos o de las Monjas. La partida da nombre a los barrios y a la zona de expansión del casco urbano de Elche que se asentó en sus antiguos límites. En ella se emplaza la Torre de Carrús, en las proximidades de la carretera de Aspe, y el pantano de Elche (compartido con la partida del Ferriol). Esta partida carece de casco urbano, sin embargo en ella se emplazan numerosas urbanizaciones, como la del mismo nombre, situada en la carretera de Aspe, la urbanización de Altamira, que se haya sobre una colina junto al Barranco de los Arcos, y la urbanización de Montesol, compartida con el término municipal de Aspe, en el resto del término se hayan diseminadas casas de campo y residencias unifamiliares.

 

«...En 1950, el 7 de agosto, Diego Hernández Sánchez, en representación de la Asociación de Fabricantes de Calzado, solicitó al Ayuntamiento la cesión de unos terrenos, junto a los depósitos del agua, para la construcción de una ermita bajo la advocación de San Crispín por ser el patrono de los zapateros y, el 13 de septiembre de ese mismo año, se autoriza la construcción de dicha ermita.

 

Edificio exento, se estructura con muros de mampostería, bóvedas de cañón y cúpula con tambor. Se cubre en las naves con teja plana y la cúpula con teja árabe. La fachada, orientada a mediodía, de tipo pentagonal con ángulo superior escalonado hacia el centro que se trunca por el asiento de la espadaña. La puerta tiene amplio vano de medio punto con hojas forradas de chapa de cinc y mirillas. En la espadaña el hueco es también de medio punto sobre el que figura el rótulo Ermita de San Crispín y se remata con un tejadillo a dos aguas. La fachada se prolonga a modo de atrio abierto por arcadas de tres arcos cada una y bancos de obra entre los arcos. Revestimiento exterior de cemento blanco.

 

La planta, es de cruz griega y las naves se cubren con bóvedas de cañón formando lunetos con los muros y el crucero con cúpula de arco rebajado sobre un tambor provisto de celosías. El presbiterio es elevado, se accede por una escalera central de tres peldaños con los lados delimitados por barandillas; el testero es recto con altar y hornacina que guarda a San Crispín; por ambos lados se pasa a la sacristía...». (1)

 

(1) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004. 

 

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Manolo Serrano, 04/03/2009

 

Última actualización: 31/05/2020

 

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