Ermita de Nuestra Señora del Rosario (Cala de la Virgen)

 

«Esta ermita es la más antigua de las que se conservan en Santa Pola. Actualmente, bajo la advocación de la Virgen del Rosario o Mare de Déu del Roser, es conocida también como Ermita de Nuestra Señora de la Asunción, Ermita de la Mare de Déu del Cap y Ermita del Cap. Si bien sólo disponemos de documentos notariales, cartográficos y bibliográficos que la mencionan a lo largo de todo el siglo XIX, es probable que sus orígenes se remonten a la segunda mitad del siglo XVIII.

 

Desde que tenemos noticias de esta pequeña capilla rural (emplazada en las faldas de los acantilados de la sierra de Santa Pola), ésta ha sido dedicada a la Virgen de la Asunción; al menos así rezan los planos históricos del Ayuntamiento de Elche con anterioridad a 1946. No obstante, en la documentación conservada en Santa Pola, esta pequeña iglesia pasa a denominarse de la Virgen del Rosario. Esta duplicación de devociones podría deberse, como bien explica Mas i Miralles (1), a ciertas ansias independentistas de la población de Santa Pola. Para los ciudadanos de Elche la ermita estaba bajo la protección de su patrona, mientras que para los de Santa Pola estaba bajo la advocación de su "otra" Virgen, la del Rosario, el nombre y la tradición de la cual fue llevada a la localidad a finales del siglo XVIII por los repobladores que procedían de Elche.

 

Este aparente litigio se cerró definitivamente en el año 1946, fecha en que se delimita oficialmente el perímetro del término municipal de Santa Pola. Ese mismo año, en octubre, el Ayuntamiento emprendió obras de reconstrucción en la ermita. Quizás ésta se encontrase en un lamentable estado debido a los desastres de la reciente guerra o al simple paso del tiempo acompañado del abandono. En cualquier caso, tanto la tradicional Romería del Cabo, que los santapoleros celebran cada 24 de junio, como las ansias de reafirmar una independencia recién conseguida (no se puede olvidar que la pequeña iglesia define el límite norte del territorio municipal) podrían ser las razones que motivaron la restauración de esta pequeña ermita.

 

La actual ermita no debe ser muy distinta de aquella que existió hace ya dos siglos. Se trata de un diminuto templo de planta rectangular (de 2,80 por 4,60 metros incluyendo unos muros de mampostería de 0,50 metros) y volumen prismático de sólo 3 metros de altura, coronado con una cubierta a dos aguas de teja plana alicantina (seguramente de 1946) y con una espadaña (dotada de campana) en su frente de aires coloniales. Esta arquitectura popular se completa con unos muros bajos flanqueando el acceso, los que hacen a la vez de bancos de descanso para el peregrino o viajero. Esta pequeña explanada ha sido ampliada con una nueva plataforma y unos nuevos muros, más esbeltos, que reafirman la voluntad ordenadora del pequeño eje longitudinal que nace en el mar y finaliza en el altar donde se encuentra la imagen de la Virgen. El espacio interior, casi cúbico, es bastante oscuro porque sólo existe una apertura al exterior: la propia puerta de entrada.» (2)

 

«Se desconoce su fecha de construcción. El diario Información, en un artículo del 29 de junio de 1992, le da una antigüedad de doscientos años. Rita Lloret recoge el testimonio de Amparo "La Garrua", mujer de 85 años, que le había oído contar a su abuelo: según lo cual, gente dedicada a recoger esponjas, que arrojaba el mar, encontraron un paquete, que parecían haber sido arrojado por el mar, y vieron que contenía unos azulejos que representaban a la Virgen del Rosario. Entonces decidieron levantar esta pequeña ermita y en su testero colocaron los citados azulejos. Posteriormente, se puso una imagen de bulto de la Virgen. Según Vicedo Bernad (3), aparece en los planos del siglo XIX bajo el nombre de Nª. Sª. de la Asunción: nombre que conservaba en el primer tercio de este siglo. En una placa situada en la fachada fue reconstruida por el Ayuntamiento de Santa Pola en octubre de 1946, llamándose Nª. Sª. del Rosario.

 

Se encuentra bajo la Sierra de Santa Pola, al pie de los acantilados del faro y a pocos metros del mar Mediterráneo, auténtica ermita con vocación marinera.

 

La ermita es muy pequeña, ante la puerta unos bancos de obra invitan al descanso mirando al mar, tiene anchos muros y poca más altura que una persona. La fachada, pentagonal, mira al sol de mediodía y se prolonga en ancha espadaña con diminuta campana. La planta, rectangular, mide 3 por 5 metros; en la pared del fondo una hornacina contiene la imagen de la Virgen del Rosario, detrás de ella cubre la pared un retablo cerámico con la misma imagen, símbolo de los que se encontraron a la orilla del mar.» (4)

 

(1) Antoni Mas i Miralles. El conflicte del terme municipal de Santa Pola: Ultimes aportacions.

(2) Andreu Martínez i Medina. Les ermites del terme de Santa Pola. Santa Pola, 2000.

(3) Enrique Vicedo Bernard. Las ermitas del campo de Elche. Alicante, 1996.

(4) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

 

 

Manolo Serrano, 13/01/2009

 

Manolo Serrano, 13/01/2009

 

Manolo Serrano, 13/01/2009

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Manolo Serrano, 11/01/2016

 

Última actualización: 13/06/2017