Ermita de Villa Flora (Lloixa)

 

«...Villa Flora estaba situada en lo alto de un cerro de la Partida de Lloixa, desde donde se divisaba todo el entorno del actual San Juan, Santa Faz y la Condomina. Fue levantada a finales del siglo XIX sobre terrenos de la Finca Sancho propiedad de la familia Pascual, cuyo último propietario fue Caballero Custodio de la Santa Faz.

 

La Finca Sancho, del siglo XVII, estaba formada por ermita, bodega, cup para el vino, cuadra, piso para los caseros y casa principal adosada, situado todo al Este de una extensa parcela delimitada por las fincas El Serení, Llopera, La Coix, Villós, Torre Bonanza y El Tesorillo. Abarcaba en definitiva lo que hoy conocemos como los pinitos de Lloixa, los chalets de esta partida, el barranco que ha sido recientemente encauzado, la urbanización Villaterra y parte de la loma que da entrada a la urbanización Salafranca. Una finca francamente grande y cultivada en su totalidad.

 

Los nuevos propietarios de Sancho derribaron la casa principal y levantaron un bello palacete de estilo ecléctico, muy en boga por esa época. El resto de la finca se mantuvo en pie. La nueva casa llevó el nombre de su primera propietaria, doña Flora Guardiola, y allí residió con su marido D. Alejandro Corona.

 

Villa Flora tenía planta en forma de “T” con su fachada principal orientada hacia Santa Faz dejando a su espalda el bello y frondoso jardín. Constaba de planta baja, piso y buhardilla.

 

Debido a la forma de su planta dejaba espacio para dos porches en su fachada. La caja de escalera no estaba centrada sino que estaba desplazada al lado derecho. La puerta central daba acceso al salón, por la del porche izquierdo se accedía a un despacho y la de la derecha daba a la escalera. Todo el tejado estaba cubierto de teja plana y sus fachadas eran de color grana con las ventanas y puertas remarcadas en blanco.

 

Durante años sirvió de finca de veraneo a la familia, donde se organizaban las típicas fiestas a la que acudía la flor y nata de la burguesía de la zona. Todo siguió así hasta el estallido de la Guerra Civil.

 

Al iniciarse la contienda, la finca fue requisada y su ermita destrozada, seguramente el 26 de julio de 1936. Los legítimos propietarios tuvieron que marcharse y sólo pudieron regresar al terminar la guerra. Los terrenos de las fincas de Sant Joan (o Villa Ascaso, como fue Sant Joan d'Alacant) fueron colectivizados, aunque al parecer este sistema no dio muy buenos resultados. Las casas fueron destinadas a varios usos tales como guarderías, hospitales, residencias de militares etc. Hasta que fueron recuperadas, bastante maltrechas, por sus dueños una vez terminada la guerra. Finalizada ésta, la familia Guardiola pudo regresar a la finca, que había sido ocupada de nuevo, esta vez por las tropas italianas que entraron en Sant Joan. El estado de Villa Flora después de tres años de guerra y dos ocupaciones no podía ser más lamentable. La casa estaba abierta y revuelta. Parte del mobiliario y objetos de la familia estaban esparcidos por el jardín y por el camino de entrada, quizá perdidos en una huida precipitada. La ermita estaba devastada y todo su interior desperdigado o destrozado. El Cristo que presidía la ermita fue encontrado enterrado en el jardín debajo de una piedra manchada de sangre, lo que aún intriga a la familia.

 

Tras la reparación de los daños, la ermita fue cerrada y destinada como almacén de sacos de almendra. Aún así, esta ermita sirvió de parada, como otras veces, a la Santa Faz en 1942, lo que nos da una idea de la importancia que tenía aún la finca Sancho en la tradición verónica.

 

A finales de la década de 1970, Doña Flora Corona Bonmatí, y sus hijos, vendieron la finca. En los terrenos se inició el Plan Parcial Finca Lloixa y comenzaron a levantarse los primeros chalets. Los gigantescos olivos del camino de entrada empezaron a ser troceados para leña y los toneles y el carro que estaban en las bodegas desaparecieron. Los jardines empezaron a secarse y al final, Villa Flora fue tomada por okupas que terminaron por prenderle fuego en 1981. Tras el incendio, los nuevos propietarios metieron la pala y la piqueta y en cuestión de pocas horas acabaron con Villa Flora a conciencia, ya que en la actualidad no quedan ni los cimientos. Tanto la ermita como la antigua bodega de Sancho corrieron mejor suerte y se mantuvieron en pie.

 

A día de hoy, de Villa Flora sólo queda la ruinosa ermita, incluida en el Catálogo de Edificaciones Protegidas de Sant Joan...». (1)

 

La descripción que hace Santiago Varela Botella de la ermita es la siguiente: “...Tiene planta rectangular, de reducidas dimensiones. Se encuentra dividida en dos tramos en el sentido de la mayor longitud por medio de un arco toral que determina lunetos en los laterales. El altar esta formado por un reducido nicho y hornacina, delante y a inferior altura se encuentra la mesa del altar, construcción maciza. Las paredes carecen de huecos de iluminación, luz que entra desde el exterior únicamente por la puerta, cuando se encuentra abierta. A la derecha del altar un estrecho hueco terminado en arco de medio punto da paso a una pequeña dependencia usada como sacristía...”. (2)

 

(1) Alfredo Campello Quereda. Alicante vivo

(2) Santiago Varela Botella. Anejo al catálogo de Bienes y Espacios protegidos. Sant Joan d'Alacant, julio 2010

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

Alfredo Campello Quereda, 2010

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

manolo serrano, 30/04/2012

 

Última actualización: 13/06/2022

 

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