Capilla del Santo Hospital

 

«...El Hospital Municipal de Villena fue edificado a expensas de D. Pedro de Medina, tesorero de la catedral de la Santa Iglesia de Cartagena, para acoger enfermos pobres y transeúntes. Al fallecer dejó como heredero universal de todos sus bienes y rentas al mismo. Las obras de este hospital comenzaron hacia 1550 y en 1564 empezó a acoger a los primeros pobres. Fue demolido en 1966 para levantar sobre sus cimientos un ambulatorio de la Seguridad Social.

 

Desde el principio fue conocido como el Hospital de la Concepción, debido a que en su interior se había edificado una iglesia pequeña dedicada a Nuestra Señora de la Concepción.

 

En la Relación de Villena de 1575 se deja constancia de ello al responder a una de las preguntas formuladas por Felipe II de la siguiente manera: “...En la çiudad Villena ay un hospital, con una yglesia pequeña en él so invocaçión de nuestra señora de la Conçebçión, el qual hospital lo edificó don Pedro de Medina, tesorero que fue de la catedral de la sancta yglesia de Cartagena., e lo dexó por su heredero de sus bienes...” . (1)

 

Con el paso del tiempo al hospital se le conocía también popularmente como Santo Hospital y Hospital de la Caridad, ya que de la caridad y la beneficencia se fue sustentando hasta el final de sus días con la colaboración y aportaciones de diverso cariz que diversos benefactores y el pueblo hacían.

 

Hasta mediados del siglo XIX el hospital, por expreso deseo de su fundador, fue administrado conjuntamente por un mayordomo que designaba el Cabildo de la Iglesia de Santiago y por otro que designaba al efecto, de entre sus componentes, el Concejo de la ciudad.

 

Hasta este periodo era atendido exclusivamente por un hospitalero, sirviente o criado que tenía derecho a vivir con su familia en el mismo hospital, cobraba un sueldo y se encargaba de tener cuidado del orden y limpieza del cocinar para los enfermos, limpiarlos, darles las medicinas recetadas por el médico y preparadas por el boticario. La asistencia sanitaria la prestaban de forma gratuita y altruista alguno de los pocos médicos que ejercían la profesión en Villena, haciéndose cargo del pago de las medicinas que se preparaban el Ayuntamiento de la ciudad.

 

Como consecuencia de la aplicación de las leyes desamortizadoras, el hospital, a partir de 1850 pasó a ser de propiedad municipal dependiendo, por tanto, del Concejo de la ciudad los gastos de sostenimiento y la administración del mismo, motivo por el cual pasó a denominarse oficialmente Hospital Municipal.

 

La situación del hospital cuando pasa a manos del Ayuntamiento no es nada distinta de la que describía Concepción Arenal en 1861 sobre el conjunto de los hospitales españoles: “...ni el local, ni las camas, ni la alimentación, ni el vestido son lo que debieran. Los locales (...) no suelen tener ninguna de las condiciones que la higiene prescribe (...). Las camas no suelen tener ni la limpieza, comodidad y extensión que debieran: tampoco suelen estar aisladas entre sí (...). El alimento en la mayor parte de los casos, ni es de buena calidad, ni está preparado con el debido esmero (...). Si el enfermo entra en convalecencia, su suerte es poco menos triste que cuando estaba en la cama...”. (2)

 

Eran, no obstante, varios los hospitales que habían mejorado sus condiciones de atención a los enfermos con la asistencia de las Hijas de la caridad; y a ello no debía ser ajeno el ayuntamiento de Villena ya que para paliar la lamentable atención que se prestaba en el hospital a los enfermos ingresados, creó en 1880 la Junta Administrativa de Señoras del Hospital, constituida por mujeres influyentes y notorias de la ciudad, quienes hicieron las gestiones oportunas para que se incorporaran al mismo las primeras monjas de una orden religiosa

 

Un cambio sustancial en la atención a los enfermos ingresados se produjo a partir del 26 de enero de 1883 con la incorporación al hospital de las Hermanas de Ancianos Desamparados. Estas religiosas se hicieron cargo de los enfermos del Hospital, y a la vez que cuidaban de ellos iniciaron en la misma instalación la asistencia a los ancianos, función específica de la Orden a la que pertenecían. El 19 de noviembre de 1888, abandonaron estas hermanas el hospital junto con los primeros ancianos atendidos en él para trasladarse a una antigua casona, situada en la plaza de las Malvas, propiedad de los esposos Rafael Aynat y Concha Mergelina, que cedieron esta propiedad para los fines de las Hermanas.

 

La salida de las hermanas mencionadas del hospital ocasionó un menoscabo considerable de la atención a los enfermos que quedaron otra vez al cuidado exclusivo del hospitalero.

 

Esta situación dio lugar a que para paliar las pésimas condiciones en las que se volvía a atender a los enfermos se constituyera una Junta de carácter municipal iniciada por el señor arcipreste de la Iglesia de Santiago, D. Francisco Navarro, presidida por el señor Alcalde, D. José Hernández y de la que formaban parte las señoras de la Junta de Señoras del hospital.

 

Esta junta, conocedora de la magnífica labor que venían desempeñando en otros hospitales cercanos, presentó a la Madre Fundadora de las Siervas de Jesús, Rvdma. Madre María del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, rogándole se hiciese cargo del Hospital, ruego que halló eco en la Madre Fundadora y tras sentar las bases por ambas partes y ser aprobadas por el Ayuntamiento de la ciudad permitió la creación de la Fundación Siervas de Jesús en el Hospital Municipal de Villena, y que el día 15 de octubre de 1900 tomaran posesión del mismo la superiora y cinco hermanas de la citada orden...». (3)

 

Ver: Ermita de Nuestra Señora de la Concepción.

 

(1) José María Soler García, 1969. La relación de Villena de 1575, Alicante: Instituto de Estudios Alicantinos.

(2) Concepción Arenal de García Carrasco. La beneficencia, la filantropía y la caridad. Madrid, 1861

(3) Eleuterio Gandía Hernández. La Capellanía colativa del Hospital Municipal de Villena. Una Capellanía del siglo XX.

 

Última actualización; 09/08/2020

 

 

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