Ermita de Santa Bárbara

 

«...Ermita en ruinas, se encuentra en el Castillo de Santa Bárbara, llamado así porque fue tomado a los árabes el día de su festividad el 4 de diciembre del año 1248, por el infante Alfonso de Castilla, futuro rey Alfonso X el Sabio.

 

De la primera ermita medieval no se dispone de muchos datos. En el año 1463, se hizo otra en el mismo solar que la anterior, de veinticinco palmos de larga por ocho de ancha. Su portada era de piedra picada y su cubierta plana de madera. Este edificio estaba protegido en un lateral por la Torre del Hospital y en el otro por la Torre del Homenaje, o de la celoquía, formando todo el conjunto la parte principal de la Alcazaba Medieval de Alicante.

 

A esta ermita se refiere Bendicho (1), aunque la denomina iglesia: “...Dentro del castillo y frente al cuerpo de guardia, está la iglesia de Sta. Bárbara. Quizás debió de ganarse en ese día el castillo. El día de su fiesta, celébrase ésta, subiendo las gentes al castillo...”.

 

Las transformaciones operadas en la Alcazaba durante el siglo XVI y en la primera mitad del XVIII, con la eliminación completa de las dependencias y torres existentes para dejar una amplia plataforma de artillería, produjo la destrucción, entre otras cosas, de la citada ermita. “... La ermita medieval se destruyó, al parecer, al ser minado el castillo por Asfelden en 1709, causando al castillo importantes daños, lo que dio origen a reparaciones y mejoras en su estructura defensiva. La ermita fue reconstruida en otro lugar el año 1713, excavándose en la roca...”...». (2)

 

«...A esta última ermita parece que se refiere Montesinos (3) en 1721. “...Tiene esta Fidelísima Ciudad de Alicante para su defensa y custodiar su Playa, en lo alto de una escarpada montaña uno de los mas famosos Castillos de la Europa [...] En el interior de este famoso Castillo hay fundada una hermosa Hermita ochavada primorosamente adornada dedicada a su Honrosa Patrona Sta. Bárbara, Abogada contra las tempestades, rayos, y centella”...».

 

«...La explosión accidental, en el año 1812, de un polvorín almacenado en un edificio contiguo, provocó la total destrucción del templo, que nunca volvió a levantarse. La ermita era en gran parte excavada en la misma roca, aún hoy se conserva la bóveda de horno del ábside. En el resto del edificio se debieron emplear sillares obtenidos en el mismo lugar, como se aprecia en las columnas que se elevan a cada lado del presbiterio y los dos arcos dovelados, hoy día en el suelo, que indican que la cubierta era en bóveda de cañón, según nos indican los citados arcos.

 

La fachada, se orientaba al mediodía, y no queda más que el basamento de roca con los agujeros que servían para el alojo de los goznes de madera de la puerta. La planta en forma de cruz pero, por adaptación a la roca, los brazos del crucero eran más largos que la nave. El presbiterio, realzado por dos escalones, tiene ábside en arco de medio punto y bóveda en cuarto de esfera o de horno. Por el brazo derecho, se accede a un recinto, con indicios de haber tenido dos plantas, que seguramente servía de sacristía y habitación del cura o ermitaño…». (4)

 

«...Alfonso X el Sabio, príncipe de Castilla, como dicho queda, recibió de su padre, Fernando III el Santo, la misión de conquistar la plaza de Alicante, pegada al reino moro de Murcia. Promediado el siglo XIII cuando las tropas castellanas, después de poco tiempo de asedio, consiguieron rendir el castillo de dicha plaza, el día 4 de diciembre, fiesta de Sta. Bárbara, cuyo nombre se puso a la fortaleza conquistada, y en la que después se construyó, junto a la torre del Homenaje, una ermita dedicada a la misma Santa, cuya fiesta era celebrada anualmente en aquel Santuario con solemne función religiosa y porrate, ya que la población alicantina visitaba en dicho día el fuerte y la ermita en alegre romería.

 

Esta costumbre decayó bastante a principios del siglo XIX, calamitosa centuria en cuyos azarosos años se perdieron tantas y tantas bellas tradiciones. Luego, durante el primer tercio del presente siglo, la fiesta quedó reducida a la sola concurrencia del pueblo al Castillo. En nuestros días todo ha acabado y la ermita ha desaparecido...». (5)

 

(1) Vicente Bendicho. Crónica de la Muy Ilustre, Noble y Leal Ciudad de Alicante. Alicante, 1640. (Alicante, 1960)

(2) Guía de arquitectura de la provincia de Alicante.

(3) Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella. Descripción Histórico Política y Geográfica del Ilustre Obispado de Orihuela. 1794-1798.

(4) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante. 2004.

(5) Gonzalo Vidal Tur. Pbro. Alicante: sus calles antiguas y modernas. Alicante, 1974.

 

manolo serrano, 23/04/2013

 

manolo serrano, 23/04/2013

 

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manolo serrano, 23/04/2013

 

manolo serrano, 23/04/2013

 

Última actualización: 24/02/2022

 

 

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