Capilla del Colegio de Huérfanos de Ferroviarios

 

Desde los comienzos de la llamada revolución industrial, el sector ferroviario fue uno de los más importantes en el ámbito nacional hasta que, a comienzo de los años 60 del siglo XX, el desarrollo de la industria automovilística y las nuevas tecnologías fueron relegando su importancia y con ello, la disminución de medios humanos en el citado sector ferroviario.

 

Merece especial consideración la conciencia y previsión que este sector hizo, mucho antes de que se crearan instituciones que trataran de cubrir contingencias que pudieran presentarse.

 

Así, la Asociación General de Empleados de los Ferrocarriles de España, fundada en 1888 bajo el lema: Todo para uno; uno para todos, tenía como objetivo garantizar una pensión para la vejez, una Asociación Médico Farmacéutica para atender a aquellos ferroviarios que precisasen asistencia facultativa, con unas cuotas muy reducidas, el Internado de Ancianos para que los jubilados que no tuviesen allegados directos pudieran disfrutar de un hogar en esa última etapa de su vida, y el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios, que ellos mismos definían como su filial predilecta, perfecta y mejor orientada, para los hijos que pierden a sus padres.

 

Fruto de esta capacidad de previsión, a comienzos del año 1930 el edificio del Colegio de Madrid ya estaba completamente terminado, de hecho a fecha 31 de diciembre de 1929 las existencias de huérfanos en el mismo eran de 293, cifra que iría en aumento hasta ir cubriendo la capacidad prevista.

 

En años siguientes y merced a la demanda, la construcción de edificios sucursales se fue haciendo cada vez más acuciante, por lo que en diversas zonas de la geografía nacional se construyen nuevos Colegios.

 

El 3 de abril de 1945 se puso la primera piedra del futuro Colegio de Alicante, aconteciendo su inauguración el 12 de enero de 1954. Su construcción corrió a cargo de la empresa Mato y Alberola, según proyecto del arquitecto Miguel López González. Tenía una capacidad de 465 plazas que fueron ocupadas por niñas, razón que dio lugar a que este Colegio se denominara como el de las niñas de Alicante.

 

Cerró sus puertas como tal, el 30 de junio de 1990, siendo vendido pocos meses después. Actualmente en sus instalaciones se ubica el Conservatorio Superior de Música Óscar Esplá.

 

Emplazado en el denominado Monte Tossal en los aledaños del castillo de San Fernando, el edificio puede considerarse como una obra dentro de una línea casticista limpia, sin adorno de ninguna clase, y en la que los grandes huecos terminados en arco son los que confieren al edificio su imagen peculiar. El esquema es prácticamente simétrico, lo que contribuye a remarcar el aspecto grandioso y señorial propio de una construcción de estas dimensiones y de tan vistoso emplazamiento. Perpendicular a la fachada principal, y en el eje de la misma, se sitúa un volumen en el que se encuentran superpuestos el salón de actos y la capilla, excesivamente largos para su poca altura y reducido ancho.

 

Actualmente de lo que fue la capilla no queda vestigio alguno y parece ser que todos los elementos fueron trasladados a una institución radicada en Pamplona.

 

Fuentes:

Jesús Lozano Agúndez. Evolución histórico-educativa del Colegio de Huérfanos de Ferroviarios.

Antonio Plaza Plaza. Los orígenes del sindicalismo ferroviario en España.

Ayuntamiento de Alicante. Catálogo de Bienes y Espacios protegidos.

 

Ayuntamiento de Alicante. Catálogo de Bienes y espacios protegidos.

 

manolo serrano, 18/03/2017

 

manolo serrano, 18/03/2017

 

Última actualización: 28/02/2022

 

 

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