Cementerios antiguos

 

La Real Cédula de Carlos III de 3 de Abril de 1787, es el documento que va a cambiar en España el lugar de enterramiento de los difuntos. Hasta entonces dichos enterramientos se realizaban en el interior y en los atrios de las iglesias parroquiales, situadas dentro del núcleo urbano. La falta de higiene y salubridad características de dichos enterramientos, provocaban la aparición de enfermedades que se propagaban rápidamente entre la población, debido a la cercanía de las viviendas con las iglesias como pone de manifiesto la gran cantidad de epidemias que mermaron la población del Reino durante el siglo XVIII y anteriores.

 

En Alicante, por su antigüedad, sería el templo de Santa María donde se acogían los restos mortales. Más tarde, construido el templo de San Nicolás, se mantuvo en éste la tradición. Contaba con una bóveda bajo el antiguo coro de cuatro metros de profundidad, donde parece ser que se enterraba a los canónigos del Cabildo.

 

Podemos considerar como el primer cementerio alicantino el que se construyó a consecuencia de la epidemia de peste del año 1648, en las faldas del monte Benacantil, sobre terrenos próximos a lo que fue la fábrica de tabacos. Sería conocido como “Cementerio de Pobres” y estuvo operativo hasta la construcción en 1804 del Cementerio de San Blas.

 

Tenemos noticia de otros cementerios: El “Cementerio protestante” o de los ingleses se encontraba en un lugar denominado Huerto de Seguí que se encontraba situado en terrenos de la desaparecida fábrica de gas al final del parque de Canalejas y más o menos en la zona donde actualmente se encuentra la plaza de Galicia y otro donde se enterraba a los marineros o extranjeros no católicos, en un área junto al Pou del Drac, en el Raval Roig colindante con la hoy calle de Jovellanos.

 

Última actualización: 25/12/2021

 

 

 

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