Ermita de San Sebastián

 

«...Estaba situada al Norte de la Villa, junto a la Puerta de Almansa y, actualmente, ocuparía parte de la calle ancha y de la zona peatonal que se encuentra delante del parque de María Auxiliadora.

 

Se trata de una de las ermitas más antiguas, siendo nombrada ya en la Relación de Villena de 1575.(1). “...Las ermitas son: Nuestra Señora de las Virtudes, San Juan, San Benito, San Bernabé, San Sebastián, San Cristóbal y San Antón...”.

 

En 1804, se construyó a su lado el primer cementerio de Villena como consecuencia de la Real Cédula de Carlos III de 1787, por la que se ordenaba construir cementerios fuera de las poblaciones y que se aprovecharan como capillas de los mismos las ermitas que existían fuera de los pueblos. La ermita de San Sebastián sirvió como capilla de dicho cementerio, que estuvo situado en el lugar en que hoy se yergue el colegio de los Padres Salesianos. Dicho cementerio estuvo vigente hasta el 31 de diciembre de 1880, fecha en que fue clausurado.

 

La ermita era un edificio exento, de obra de mampostería, y cubierta a dos aguas, de teja árabe; cúpula, sin tambor, rematada con teja árabe vidriada y ocho nervaduras resaltadas. La fachada, orientada a mediodía, era pentagonal, formada por una parte baja rectangular y hastial con el ángulo del tejado y el vértice truncado para apoyo de la espadaña. La planta era de cruz latina. Al parecer, era de bastante altura, por los contrafuertes existentes en el primer tramo de la nave. Entre estos contrafuertes, se determinaban capillas...». (2)

 

«...Fue incendiada en 1931 y a consecuencia de los daños sufridos, en acta del Ayuntamiento de fecha 4 de noviembre de ese año se acuerda que por razones estéticas y urbanas se acometa un plan de urbanización parcial de higienización en esa zona, donde la premisa principal era la demolición de la ermita, además de por el ruinoso estado en que había quedado tras el incendio, porque estaba construida ocupando parte de la vía, en el camino de Castilla y obstaculizaba el ensanche de dicha vía.

 

Sin embargo, el asunto no se resolvería hasta cinco años después. En otra acta consistorial del 11 de septiembre de 1936 queda reflejado el pago de 600 pesetas en las semanas 17, 25 y 35 del año por el concepto de Derribo de la ermita de San Sebastián.

 

Diversas fuentes nos indican que, en ella se despedía el duelo de los entierros. Según la costumbre, el féretro era llevado desde la iglesia a la que perteneciera el difunto, hasta la ermita, donde se depositaba en un túmulo que se sacaba de la misma. Terminado el preceptivo responso, el cortejo fúnebre retomaba el camino al cementerio en carro.

 

Cabe reseñar que antes de que se tomara la costumbre de llevar a la Virgen de las Virtudes a la capilla de María Auxiliadorala tradición decía que dicho acogimiento se producía en la Ermita de San Sebastián para después tomar el camino procesional a Santiago. Aún convivió durante algunos años con la capilla de María Auxiliadora y cuando aquélla fue destruida, asumió ésta dicha costumbre litúrgica.

 

Hasta no hace mucho tiempo, y una vez que el cementerio había sido trasladado a su emplazamiento actual, puede que como reminiscencia del pasado, era costumbre acompañar al cortejo fúnebre hasta las inmediaciones del lugar donde una vez estuvo la ermita de San Sebastián...». (3)

 

(1) Relaciones topográficas de los pueblos de España mandadas hacer por Felipe II en 1575. Escogido por Juan Ortega Rubio. Madrid, 1918.

(2) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

(3) Francisco Ródenas. Villena cuéntame

 

 

Pascual Ribera Hurtado, 18/03/1936

 

Pascual Ribera Hurtado, 1936

 

Última actualización: 02/07/2020

 

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