Iglesia de San Juan Bautista (La Encina)

 

«...La Encina es una pedanía de Villena situada al Noroeste de la provincia que limita con las de Albacete y Valencia y sus orígenes tienen relación con la ubicación en el lugar de una venta conocida como La de La Encina, alrededor de la cual se fueron estableciendo diversas casas, corrales y huertos, con una economía basada fundamentalmente en la agricultura, pues además de los cultivos de cereales existían parcelas de almendros y olivos.

 

Contribuye a realzar la importancia del lugar, el hecho de ser un cruce de caminos y veredas ya que por aquí transitan el Camino de la Reina, la Cañada Real de Almansa y el Cordel de Cabrera.

 

Esta posición tan estratégica determinó la construcción de la estación de ferrocarril y el 4 de enero de 1858 pasó por La Encina el primer tren procedente de Madrid con destino a Alicante, que efectuaba un viaje de pruebas. Posteriormente, el 25 de mayo de ese mismo año se inauguraría oficialmente el trazado ferroviario, siendo viajera ilustre del tren inaugural, la reina Isabel II.

 

Una consecuencia directa de la expansión del ferrocarril fue el establecimiento de los poblados ferroviarios y su creación respondía a las necesidades de proporcionar alojamiento a los trabajadores y sus familias. Hemos de tener en cuenta que antes de la implantación de las nuevas tecnologías, en nudos ferroviarios de importancia similar a La Encina, (bifurcación Valencia-Alicante) prestaban servicio cientos de agentes dedicados a facilitar las labores de formación, segregación y apartado de trenes, maniobras para el cambio de sentido de las composiciones, transbordos de viajeros y mercancías, talleres, etc. Por ello no es de extrañar que en el década de 1950, La Encina llegara a contar con una población cercana a los 1.600 habitantes.

 

Estos asentamientos ferroviarios, como decimos anteriormente, se inician cuando las compañías ferroviarias comienzan su expansión y se ubican preferentemente en los grandes nudos ferroviarios. Los ayuntamientos de poblaciones en las cuales se establecen esos nudos ven con buenos ojos estos asentamientos que, además de los beneficios que el ferrocarril aportaba, era de particular interés fomentar el incremento demográfico. Por otro lado, estos poblados ferroviarios incorporaban una serie de servicios sociales tales como escuelas, servicios médicos, iglesias, economatos y establecimientos comerciales, es decir, que reunían todas las características de un pequeño municipio.

 

Si en sus inicios fueron las compañías ferroviarias, es a partir de 1920 cuando el Estado participa más activamente en la creación y fomento de estos asentamientos y su declive sobreviene a partir de finales de la década de 1960, con la implantación de nuevas tecnologías, lo que conlleva una disminución progresiva de la mano de obra con el consiguiente despoblamiento y cambio de habitat de los trabajadores y sus familias.

 

Al día de hoy, muchos de estos poblados se encuentran habitados en gran parte como segunda residencia, por los primitivos trabajadores o sus descendientes.

 

El municipio de La Encina consta actualmente de una población algo inferior a los 200 habitantes y, que de hecho, la mayoría no reside en el lugar la totalidad de año. De los comercios y servicios sociales de que antaño dispuso, sobreviven un horno de pan, un bar, un centro médico de asistencia primaria dotado de botiquín de farmacia, un colegio público de EGB y la iglesia parroquial.

 

La construcción del templo tuvo lugar entre 1909 y 1913...». (1)

 

(1) Manolo Serrano. Alicante vivo.

 

 

Manolo Serrano, 29/01/2009

 

Manolo Serrano, 29/01/2009

 

Última actualización: 03/07/2020

 

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