Ermita de San Antonio (La Plana)

 

Refiriéndose al cabo de San Antonio, Madoz hace la siguiente referencia de la ermita: “...en su planicie hay algunos molinos de viento,una ermita dedicada á San Antonio, y una torre devigia...”. (1)

 

Sanchis y Sivera, dice al respecto: “...Hay memoria de otra ermita dedicada a San Antonio Abad, en sitio de peligroso acceso, que erigió la penitente Catalina Bas, por privilegio que le concedió el Obispo de Valencia D. Jaime de Aragón, en 1373: aún se llama Cueva de la Basota, a la caverna en que habitó esta penitente...”. (2)

 

Acerca de esta ermitaña, Roque Chabás, nos dice: «...Nacida en Jábea [sic] de una antigua familia, despues del primer cuarto del siglo XIV, dióse á conocer por su santa vida y perfección evangélica, por la ruda penitencia con que maceraba su cuerpo y procuraba hacerse digna de su Criador. Anhelando la perfeccion y deseando apartarse del mundo, buscó un sitio en el cabo de San Antonio, junto á su ermita, en una cueva á la que es preciso bajar con gran cuidado por el peligro de caer al mar, que ruge á sus pies. Aún hoy dia se llama aquella la cueva de Sor Basota, es decir, la habitacion de la hermana Catarina Bas, y dista muy cerca de media legua de la citada ermita de N.S. de los Ángeles.

 

El gran protector de sor Catarina Bas fué el célebre conde de Denia don Alfonso, en cuya contemplacion su hermano el cardenal obispo de Valencia, don Jaime de Aragon, concedió á aquella un privilegio, desde Puzol, en el dia 1 de julio del año 1377. Este es el primer documento en que vemos citada la ermita de San Antonio del cabo. Da en él facultad el obispo de Valencia para que la hermana Catarina pudiera construir una ermita cerca de su celda ó habitacion en honor de San Antonio confesor, y en la misma levantar un altar á este santo, para que pudiese en él celebrar misa, con tal que diese cuenta á la parroquia de Denia de todas las limosnas y emolumentos que en la ermita se recogiesen...». (3)

 

«...Ermita singular, situada en la Plana, en el mismo cabo, al que dio nombre primero de lo cap de la ermita y, después, de San Antonio.

 

Levantada gracias a los esfuerzos de Catalina Bas, Sor Basota. Conocedora de la vida eremítica, decidió seguir dicho camino retirándose a vivir en una cueva de las Planas en la segunda mitad del siglo XIV, cerca del monasterio fundado por los Jerónimos. En 1376 consigue licencia del Arzobispo para construir una ermita dedicada a San Antonio, en terrenos cedidos por Alfons el Vell, Conde Denia y Señor de Xabia. “...En 1386, se alojaron en la ermita algunos jerónimos que habían huido cuando la destrucción de su monasterio por los piratas berberiscos. Al año siguiente, el infante Martín, hizo donación de unas rentas que tenía en la partida Real de Denia, con el compromiso de gastarlas en las obras de la ermita. Se supone que la ermitaña continuó con las obras y tutelaje de la ermita de San Antonio, hasta su muerte, por el 1400, cuando estaba ocupada en la construcción del Monasterio de Santa Paula, origen de la ermita actual dedicada a la Santa...”.

 

Las rentas de la ermita estaban vinculadas al patrimonio real. “...Así, en 1427 el batlle general encomienda la ermita de San Antonio edificada en el Cap de l´Ermitá, terme de Denia...” a Pau Mir que podía cobrar la mitad de los censos del Real. Al morir Pau Mir, el rey Alfonso el Magnánimo concede las rentas de la ermita a Pascual Esteve. Años más tarde, el 1527, cuando Denia estaba ya bajo la Casa Sandoval, el marqués don Bernardo, hizo donación a las ermitas de San Antonio y Santa Paula de los censos y rentas de la Partida Real para la reparación y conservación de las ermitas.

 

A lo largo del siglo XVII, se mantiene la devoción por San Antonio de la Montaña, como era conocida la ermita en Denia, registrándose una procesión general en febrero de 1651. Para estas épocas, la ermita no tenía rentas propias y dependía de las limosnas. Estas limosnas las administraba un nombrado mayordomo, persona de buena posición que se hacía cargo de los déficits de la ermita, pues las limosnas apenas llegaban a pagar la fiesta, la cera y el aceite. Como ejemplo de estos mayordomos generosos se citan a Joan Antoni Gavilá que en diciembre de 1758 colocó en la ermita una campana nueva y Domingo Llorens i Llidó, que hizo pintar la ermita y organizó una gran fiesta y misa cantada en honor de San Antonio Abad. A finales del siglo XIX, la ermita todavía estaba en pie, al cuidado de sus ermitaños.

 

La dificultad de los accesos y la menos cualidad de las tierras, respecto a las otras ermitas, situaban a San Antonio como ermita de entrada, es decir, de comienzo en la actividad de ermitaño, frente a Santa Paula, la que tenía las mejores tierras considerada como ermita de salida. Actualmente, esta ermita de tan larga tradición ha desaparecido y el cabo, al cual dio nombre, es lo único que queda como testimonio de su antigua existencia junto con unos restos de piedras y baldosas...». (4)

 

(1) Pascual Madoz. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1847. Tomo IX. Págs. 477 y 478.

(2) José Sanchis y Sivera. Nomenclátor Geográfico-Eclesiástico de los pueblos de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922.

(3) Roque Chabás. Historia de la Ciudad de Denia. Denia 1874.

(4) Ramón Candelas Orgilés. Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante, 2004.

 

Imagen extraída de la obra, Las ermitas de la provincia de Alicante.

 

Última actualización: 23/04/2022

 

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