Cementerio de la Mare de Dèu del Sofratge

 

Como era habitual hasta la promulgación de las normas legislativas de Carlos III, respecto a los lugares de enterramiento, éstos se venían realizando en las iglesias. En Benidorm fue la iglesia de San Jaime y Santa Ana hasta la construcción, en 1804, de un cementerio a extramuros en la llamada Foia del Bol, situada al Poniente del entonces centro urbano. De carácter eclesiástico, dependiente de la citada parroquia de San Jaime y Santa Ana, tras diversas ampliaciones y ante la penuria de recursos de dicha parroquia, la Corporación Municipal se hizo cargo de su administración y mantenimiento. Tras la última ampliación fue inaugurado el 12 de noviembre de 1887.

 

Conocido desde antaño como “Cementerio Vell” (Cementerio viejo), a partir del 31 de mayo de 2010 pasó a denominarse Cementerio de la Mare de Dèu del Sofratge.

 

Acerca de la advocación Mare de Dèu del Sofratge o Virgen del Sufragio disponemos de la siguiente noticia: «...En el primer tercio del siglo pasado, un buque de alto porte, de donde nace el sol, del Oriente, hizo rumbo hácia este lugar, salvó las peñas de Arabi, la punta del Caballo y sin temporal ni causa que lo justificase fué a varar á la playa de Levante, próximo al casco de la población. Los vecinos ante suceso tan extraordinario, se reunieron en tumulto en el sitio de la ocurrencia, notando gran extrañeza que á bordo no existía tripulación ni huella alguna de su permanencia, y creyendo en su inocencia, que aquel hecho obedecía á mortífera epidemia que durante la navegación diezmaría su gente, resolvieron prévia consulta de la junta de sanidad provincial, quemar la nave con todos sus aparejos, járcias, velas, palos, timón, sin aprovecharse del menor efecto, no fuese cosa que la codicia les hiciera víctimas del contagio. […].

 

A poco, una columna de fuego, cuyo peñacho parecía tocar con el cielo, enrojecía el horizonte, reduciendo á pavesas todas las materias combustibles, decimos mal, todas menos una que las llamas respetaron, joya que un día de imperecederos recuerdos los muchachos inocentes buscando clavos de entre aquel montón de ceniza y arena, hallaron bajo la forma de una pequeña Virgen de talla esculpida en la madera, sin que el elemento devorador hubiese impreso la más débil huella.

 

Noticiosa la villa del hallazgo de una perla de tanto valor, corrió en masa á contemplarla gritando !milagro¡… !milagro¡ y después de solemnes fiestas en conmemoración de tan fausto encuentro, colocaron la imagen en el hospital, más tarde en el altar de San Cayetano, y por último en la capilla que se venera construida por el año 1845.[…].

 

En todas ocasiones, á estas imágenes se les bautiza con el nombre del sitio de la aparición, ó de las circunstancias que les rodean, y consecuentes con estos principios, tomó el nombre de María del Naufragio, y cierto prelado, al girar una visita á la parroquia, pretestando que el adjetivo no era adecuado al caso, lo cambió por el de Sufragio, que si bien forma el mismo consonante no nos satisface cuando se conocen tantas invocaciones con nombres que la sola pronunciación los repele.

 

La opinión pública la tituló del Naufragio, al considerar que el buque que la conducía era náufrago […]...». (1)

 

Adosada a sus muros se encuentra la capilla en la cual destaca una placa con la inscripción: Cementerio Municipal, construido por Acuerdo del Ayuntamiento presidido por D. Fco. Zaragoza Fuster, Año 1887.

 

(1) Pedro María Orts. Apuntes históricos de Benidorm. Alicante, 1892.

 

Manolo Serrano, 22/11/2010

 

Manolo Serrano, 22/11/2010

 

Manolo Serrano, 22/11/2010

 

Manolo Serrano, 22/11/2010

 

Manolo Serrano, 22/11/2010

 

Manolo Serrano, 22/11/2010

 

Última actualización: 13/03/2022

 

 

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